domingo, 5 de abril de 2009
Soñé.
Siempre soñé con ser empresaria, tener mi propio bar ya sea en Cancún o en Los Cabos, tener 2 hijos llamados Jazz y Emiliano. Un esposo exitoso en la vida profesional y guapo para mi, para nadie más; que siempre estuviera ahí cuando más lo necesitara, que fuera mi amigo fiel. Quería instuirles la música a mis hijos desde pequeños, pensaba en poner en la habitación de Emiliano una pequeña batería y renovarla conforme pasara el tiempo y creciera. Para Jazz dejarle en sus manos mis preciosas cámaras para que pudiera explorarlas con toda libertad. Al cumplir cada uno sus 16 años llevarlos personalmente a sus clases de manejo (si es que mi trabajo me lo permitía) sacar su permiso, y estar orgullosa de cada uno de mis pequeños. Tomarles fotos en cada momento importante de sus vidas, su primera vez en la playa, sus cumpleaños, su primer día de escuela y el último también. Enviarlos a buenas universidades no importan el lugar, sabiéndo que harán lo mejor de ellos y que los voy a extrañar, pero sabiendo que ellos también lo harán, que me telefonearán al final de día aunque me despertaran siempre les iba a contestar con una sonrisa en mi cara. Sabiendo que tendrán la confianza de contarme cada una de las cosas que hicieron, pensaron y sucedieron en su día. Sabiendo que fui una buena madre que a pesar de mi vida como hija, jamás me afectó y los traté como la madre que tengo ahora. Teniendo esa satisfacción al sonar agudo del audicular al sol de medianoche.
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